Hace unos cuantos años me encontraba siendo una persona ¨exitosa¨, o al menos así lo consideraba según mis estándares personales de éxito de aquel momento, era el dueño de una micro empresa comercial que era rentable, me encontraba acompañado de una hermosa familia y amigos, como se dice, ¨tenía un buen pasar¨, y aun así habitaba en mí una sensación de insatisfacción profunda que no me permitía disfrutar de lo logrado; y entonces me preguntaba una y otra vez, como era posible que habiendo alcanzado aquello, que había buscado durante mucho tiempo no era suficiente para disfrutar de la vida ¿Por qué habitaban en mí aquellos sentimientos desagradables y esa manera pesimista de mirar mi camino ?

Hoy reflexiono sobre aquella etapa de mi vida y luego de haber transitado muchos autoaprendizajes comprendo desde una observación más clara, que además de carecer  de muchas herramientas que me hubieran permitido observar aquel camino de manera diferente, se encontraba ausente una cualidad muy importante y necesaria, una cualidad que no se aprende solo en los libros, cursos y carreras de post grado, hoy entiendo que aquello que no poseía era un liderazgo personal capaz de brindarme lo necesario para transitar con una visión más sabia y madura aquel momento confuso de mi vida.

Hoy, mucho se habla del liderazgo en los diferentes ámbitos, es cierto también que en muchas oportunidades se lo presenta desde una explicación superficial asemejándose más a una receta mágica cuyos efectos nos permitirán salir fácilmente airosos ante todas las contingencias y obstáculos que nos encontramos. Creo que para referirnos al liderazgo debemos ser más responsables, si verdaderamente queremos generar en nosotros y en los demás cambios profundos que permitan avanzar hacia resultados perdurables en el tiempo, y se conecten con una genuina satisfacción.

Cabe entonces preguntarnos sobre el significado de este liderazgo más auténtico y consiente. En este sentido existen abundantes definiciones y miradas sobre el término y observo en esta variedad de miradas un enfoque predominante hacia un liderazgo más del hacer y el tener que un liderazgo del Ser.

Y entonces, a que nos referimos cuando hablamos del liderazgo del Ser. Primero que todo hablamos de un diferente tipo de liderazgo personal, un liderazgo consciente que nace desde una mayor autenticidad individual y responde a nuestros verdaderos deseos e inquietudes, es un liderazgo conectado íntimamente con nuestra esencia, con quiénes verdaderamente somos.

Ejercer un liderazgo consciente significa ejercer un verdadero poder sobre nuestras acciones generadas desde un aprendizaje logrado sobre nosotros mismos, más que aquel conocimiento del afuera.

Un liderazgo consciente es posible si transitamos un camino de mayor autoconocimiento. A través de este auto descubrimiento estaremos cada día mejor preparados para desplegar las fortalezas y las cualidades esenciales que siempre han estado viviendo en nosotros esperando a ser despertadas para contribuir al logro de nuestros sueños.

Lo diferente en esta búsqueda genuina de logros y sueños que planteo se encuentra en la raíz y el motor que la impulsa, nuestro corazón y sabiduría interior se convierten en los protagonistas de nuestras historias al crear una realidad más alineada con quienes verdaderamente somos, con nuestra verdadera esencia y autenticidad.

Somos seres humanos conformados por diferentes aspectos; somos emoción, cuerpo y pensamiento, somos también seres integrales que buscamos la trascendencia hacia una mayor plenitud y bienestar personal; se trata de acompañar al ser individual y único que somos para descubrir un camino que nos brinde experiencias de vida más gozosas y significativas. Conectando con nuestros mundos internos, escuchándonos y conociéndonos podremos lograr resultados verdaderamente exitosos en el afuera de nuestras vidas.

Escucharnos es el primer paso para comenzar a construir un verdadero liderazgo consciente que nos guíe hacia un destino de mayor plenitud y satisfacción personal.